En una ocasión cuando apenas era una niña mi padre me dijo que poseía una máquina mágica que podía congelar el tiempo y permitirnos echar un vistazo al pasado. Emocionada le dije que me la enseñara. Quedé sorprendida cuando vi lo que hacía. Luego me dijo: Toma, es tuya. Desde entonces transformé este regalo en mi vida, en mi fuente de inspiración, en mi ser y mi razón de vivir. Realmente lo que la gente llama trabajo yo lo disfruto al máximo. Hoy mi misión es plasmar los momentos más hermosos de tu vida en un papel con mi máquina Mágica.